Las monedas de cuartilla en el México virreinal. Y la escasez de la moneda menuda.

En junio del 2020 este artículo fue publicado en el boletín de la United States Mexican Numismatic Association. 

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Es oportuno indicar que las múltiples acepciones para indicar la denominación ¼ de real son correctas y empleadas en el siguiente texto, entiéndase, cuartilla, cuartillo, moneda menuda, entre otras.  Para facilitar su estudio esta capsula se dividirá en tres secciones, a manera de introducción, desarrollo, conclusión.

El propósito del presente escrito esta en dilucidar acerca de las tres distintas emisiones oficiales (acuñadas por la Casa de Moneda) en denominación de ¼ de Real, y como su implementación siempre fue problemática, tanto para la sociedad y la autoridad, se hará un especial énfasis en las cuartillas “del Castillo y León rampante” acuñadas en México, tratando de explicar distintas situaciones que marcaron su tardía emisión en los últimos años del siglo XVIII, así como su retiro en los años del movimiento insurgente, y los diferentes cuartillos anepígrafes (sin fecha ni marca de ceca) que existen y su presunta alusión a México .

1.- Un problema de 300 años: La moneda de baja denominación.

La Real Cédula del 11 de mayo de 1535 establecía el funcionamiento de la Casa de Moneda de México, el documento preveía las acuñaciones de monedas de ¼ de real o cuartillas, así como moneda de cobre, las cuartillas se acuñaron en las denominadas “series tempranas” y “series tardías” en la época de la moneda con leyenda de Carlos & Juana, 1536 a 1571. El 28 de junio de 1542 se expide el decreto que autoriza la emisión de las primeras monedas de cobre, su acuñación cesaría en 1552.

Primer cuartilla

Primer tipo: 1/4 Real México, Carlos & Juana, 15mm, (1536-1542)

El autor Alberto F. Pradeau menciona que la moneda de cobre fue ordenada en dos ocasiones, la primera autorizada por la Real Cédula del 11 de mayo de 1535, que inició a fabricarse en abril del mismo año y se detuvo en mayo de 1538, más que continuó circulando hasta 1541. La segunda emisión autorizada por el Virrey el 28 de junio de 1542, que dejo de ser amonedada en 1552. (Para conocer más de estas emisiones CLICK AQUÍ).

Las primeras monedas de cobre de cuartilla por sus dimensiones pequeñas se quebrajaban y desgastaban fácilmente, a eso se debe los dos intentos en amonedarlas, en el segundo (sin éxito) se intento mejorar su manufactura. Hoy en día son sumadamente complicadas. A diferencia del cobre de vellón de España, las labradas en América carecían del todo contenido de plata.

El Dr. Gómez Wulschner señala sobre estas amonedaciones que su cese de fabricación complico las transacciones cotidianas del día a día en la Nueva España, por lo cual se importaron monedas de cobre de Santo Domingo, Burgos y Sevilla, las cuales han sido encontradas en entierros de México. Además, desmiente el cobre se haya tirado por ser despreciado, era dinero en uso, aunque no validado por toda la sociedad, siempre fue insuficiente. El problema del cobre no fue por los indígenas, fue por los mismos españoles, estos últimos no tomaban el cobre al no poder pagar sus mercancías con ese metal, solo plata, por lo cual los indígenas (que recibían cobre) no tenían donde entregarlas por mercancías, siendo que compraban a Españoles.

La “moneda menuda” o “sencilla” emitida por la autoridad gubernamental fue el gran faltante en la economía regional. El comercio por menudeo funciona mal sin moneda de baja denominación, correlativamente afectando la economía.

Interesante saber que a falta de moneda de bajo valor el uso del cacao fue un sustituto hasta bien entrado el siglo XIX. El cronista Novohispano, Franciscano, Agustín de Betancourt escribe en 1692 en sus tratados que el uso del cacao continuaba siendo un método de cambio vigente en la Nueva España, empleado para compras menudas, a falta de moneda de bajo valor. En ese mismo orden de ideas, en sus relatos históricos sobre la vida virreinal, el Arzobispo e Inquisidor Francisco Javier Lorenzana en 1770 menciona el uso del cacao como tlaco, destinado a operaciones menores, conviviendo con moneda no regularizada de hacendados y pulqueros de diversos materiales, a más de doscientos años de la caída de México-Tenochtitlan. Por último, en 1781 el Jesuita Francisco Javier Clavijero relata en un compendio los medios de cambio usados en tal época, resumiéndolos en cuatro, siendo el cacao uno de ellos.

Ahora bien, ¿Por qué se eliminaron los cuartillos y la moneda de cobre (o calderilla) de la circulación por siglos?, incluyendo la interrogante, ¿por qué México tardo tanto en implementarlos (a diferencia de Perú que lo logró con mayor facilidad)? respecto a la moneda de cobre diversos autores coinciden en que no fue del agrado de los indígenas las primeras emisiones en el periodo Carlos & Juana, por su bajo valor, siendo no empleadas y despreciadas, incluso tiradas a ríos. Respecto a la moneda de 1/4 de Real en plata, obedeció en un inició a cambios monetarios en España, en dicho Reino se cambio el cuartillo de plata por de vellon rico (plata de baja ley), y esta denominación se descontinuo después que este se falsifico en gran cantidad, a pesar de tales hechos las ordenes de acuñar tal moneda no fueron requeridas en los territorios de Ultramar, eventualmente el territorio de Perú logró implementar el cuartillo. Para México tendrían que pasar siglos para su autorización.

Ahora bien, el autor Ruggiero Romano en su excelsa obra Moneda, seudomonedas y circulación monetaria en las economías de México afirma que hubo una voluntad política económica por las “clases poderosas”  que condujo a toda la América hispánica a la eliminación de la pequeña moneda de plata y/o cobre.

El 6 de marzo de 1550 el Cabildo de la Ciudad de México solicitó al Virrey Mendoza que diera la orden de detener la fabricación de estas monedas ya que causaba la soberbia, codicia y holgazanería de los indígenas, al haber dejado de trabajar la tierra y ejercitar sus oficios, habiendo falta de alimentos originado por la agricultura, haciendo un llamado al orden por la prosperidad de la ciudad.

Lo anterior refleja que si se quería guardar el control de los indios como fuerza de producción habría que excluirlos de la economía monetaria, y el único acceso a la monetarización lo constituía la pequeña moneda. Era un peligro para el peninsular que el indio se convirtiera en un agente económico autónomo, incluso algunos más conservadores solicitaban que el indio no se le permitiera el uso de la moneda de plata, que no salieran de la economía natural, cacao,  mantas y demás artilugios, que pasarían a perder su valor suplementario de medio de intercambio con la moneda menuda.

Documento cuartillos B

Documento de 1783 que remite el Gobernador de los territorios de Yucatán y Campeche al Superintendente de la Casa de Moneda de México, Fernando J. Mangino sobre la falta de moneda menuda circulante en tales puntos, solicitando el cambio de la vieja moneda macuquina (acuñada hasta 1733). (Archivo General de la Nación, divulgación con uso educativo, sin fines de lucro)

Lo anterior realmente buscaba que los españoles mantengan el control político, económico y social sobre la población aborigen, tal ideal perduraría por más de 300 años.

Empero, el tratadista, Pedro Cano Borrego a contrario sensu expone la eliminación de moneda de cobre fue una forma de evitar a los Reinos de las Indias los graves problemas que provocó no solamente en la España Peninsular, sino en toda Europa, la moneda de cobre. Además, un peso de plata equivaldría en moneda de cobre a un saco.

A lo largo del siglo XVIII las acuñaciones de medio real (la menor de todas la denominaciones) en la Casa de Moneda de México no superaban el 2% del total de denominaciones. De 1788 a 1792 se acuñaron 140,600 pesos en moneda de medio real, a 28,120 piezas por año, en promedio durante ese lustro la Casa de Moneda acuñaba 20,000,000 millones de pesos, de tal manera que en ese lapso del 100% acuñado lo destinado a moneda de medio real representaba un 0.14%.

La escasez de circulante que privaba en Nueva España favorecía a los mercaderes de México que controlaban la plata novohispana, al permitirles realizar intercambios muy redituables. Con el propósito de evitar la dispersión del preciado metal promovieron el empleo de letras de cambio o libranzas y libros de caja, así como el uso del cacao como medio de cambio en las operaciones menudas.

Sobre este tema el autor Pedro Pérez Herrero expone que la escasez de numerario en la Nueva España se comenzó a manifestar desde la segunda mitad del siglo XVIII, debido a múltiples factores como exportación de moneda, libre comercio e importación de mercancías. Desde 1766 la extracción de caudales supero a la producción de la Casa de Moneda. Con este déficit aunque aumentará la producción también lo hacía la extracción de moneda, lo cual ocasionaba un desequilibrio de la economía, que sin una recuperación provocaba la falta de numerario. Súmese a esto el contrabando y el acaparamiento de moneda por comerciantes. El siguiente gráfico del mismo autor expone el fenómeno antes descrito:

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Respecto al tema en boga, el autor Felipe Castro expresa (2012):

Es bien sabido que uno de los mayores problemas que padeció la economía de Nueva España fue la escasez de circulante, en particular de la moneda menuda; se atribuye esta insuficiencia al hecho de que la Casa de Moneda era administrada y operada por empresarios que imponían criterios de rentabilidad, aun cuando las ordenanzas mandaban acuñar monedas de baja denominación. Sin embargo, el problema persistió cuando la ceca pasó a ser gestionada por funcionarios reales. La carencia de moneda menuda dio lugar a la utilización de medios de cambio alternativos, como los tlacos, a los que habría que agregar el uso del cacao en gran escala.

Más aun, el autor Victor M. Soria (1994) presenta lo siguiente:

Las enormes cantidades de remesas en moneda remitida a la Metrópoli fueron un causante de escasez de circulante en la Nueva España. El uso de libranzas por parte de comerciantes restringió el uso del metálico, impidiendo la dispersión de plata por el interior del virreinato.

Diverso autor complementa lo referido con documentación de la época, Alfonso García Ruiz (1954) expone:

En un documento dirigido al Virrey Enríquez de Almanza (1568-1580) se expresa: la falta de moneda que hay en esta Nueva España y Nueva Galicia no es por no labrarse demasiada cantidad en esta ciudad […] sino por sacarse toda la que se hace a los reinos de Castilla y otras partes, y no habiendo prohibición para que no se saque la moneda labrada, aunque se hagan en estas partes otras casas de moneda, no dejará de haber la falta que hay mientras continúe la extracción. […] Al sacarse toda la moneda que hay en esta tierra sin quedar ninguna es en daño notable y en perjuicio de la real hacienda de Su Majestad…

Para 1742 la situación era tal que si  hubiera moneda en la Galicia y Vizcaya, no pagarían los dueños de barcos a sus operaciones y marineros con perlas, o los mineros con la plata y oro en pasta

Empero, a pesar de todo lo anterior la autora Enriqueta Quiroz (2006) en su magnifico ensayo titulado La moneda menuda en la circulación monetaria de la ciudad de México. Siglo XVIII, sostiene NO EXISTIO ESCASEZ DE MONEDA, aportando la siguiente información:

Oro

La moneda de oro (principalmente la baja denominación) se acuñó muy poco desde la época virreinal hasta su fin en el siglo XIX. 

La Casa de Moneda de México desde 1747 hasta 1802 la moneda de plata represento 99.87 por ciento y el 99.59 por ciento del total labrado. De este total, es necesario señalar que la moneda de 8 reales representó en valor entre el 86.99 por ciento y el 95.42 por ciento del total de marcos de plata acuñados, pero considerando las piezas labradas su acuñación fue menor, fluctuando entre el 65.63 por ciento y el 93.77 por ciento del total de las monedas de plata talladas entre 1747 y 1802.  Es decir, existió un margen de hasta un 35 por ciento a favor de monedas más pequeñas de plata

Ahora bien, la antes mencionada autora insiste en que los datos cuantitativos de amonedación no debe limitarse a plasmarse en marcos (1 marco son 230 gramos), sino también traducirse a piezas labradas ya que: en términos globales el dinero circulante puede ser expresado en marcos, pero efectivamente y en la realidad cotidiana éste se conforma por monedas concretas de distinta especie.

En ese mismo orden de ideas agrega:

Las “Ordenanzas para el gobierno de la labor de monedas, que se fabricaren en la Real Casa de Moneda de México, y demás de las Indias, en cuanto fuesen adaptables a esta” emitidas en 1750 ordenan aumentar la cantidad de moneda menuda a acuñar en la ceca novohispana. En 1773 y 1774 se dobló la cantidad de moneda menuda acuñada que mandaba labrar la ordenanza de 1750 y en 1781 incluso se triplicó.

La moneda de 1/2 real representa el principal porcentaje de las piezas labradas con un 58,84 por ciento, es decir que la moneda más pequeña del sistema numerario se acuñaba en una proporción nada insignificante. La segunda pieza en importancia fue la de dos reales, con un 23,42 por ciento seguida por la de un real con el 17,44 por ciento y, finalmente, la de 1/4 con apenas un 0,29 por ciento; aunque esta última pieza comenzó a acuñarse recién en 1794.

La moneda menuda continuó representando un cuarto de la acuñación total de monedas de plata y en 1782 llegó a representar el 34 por ciento del mismo, es decir que de cada tres monedas acuñadas una era menuda.

La acuñación de moneda menuda fue la segunda en importancia después del real de a ocho, y en último lugar se encuentra la acuñación de piezas de oro, siendo la más escasa y que en sus años más productivos apenas bordeó un 0,4 por ciento de la labor de la Casa de Moneda de México.

2.- Breves intentos por introducir moneda menuda en el México colonial.

Un par décadas antes de la implementación de los cuartillos del Castillo y León se intento la amonedación de moneda menuda de cobre limitada a circulación regional, por iniciativa dentro del virreinato, teniendo dos acuñaciones experimentales o pruebas para tal propósito, que sin embargo ambas no prosperaron, considerando la dependencia de España para la introducción de nuevos tipos monetarios. 

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1/16 Real (2 Marivedis) prueba, 1768. Carlos III (1759-88). Moneda subastada por Stack’s Bowers & Ponterio, November 2015 Baltimore Auction – Sess. A-C  5-6 November 2015, lot #39359, sold for $3,500 USD..

Este primer intento obedece a tratar de simular las múltiples emisiones de cobre que se hacían ya en España las cuales imperaban en distintos territorios. Por el anverso, la denominación es 1/16 de real, la ceca Mo en el centro y a la izquierda el símbolo «VE» quiere decir vellón (cobre con algo de plata) o bien «vale» (por su valor). Por el reverso el emblema de Carlos III, antepuesto por la expresión en latín «Rex» que es Rey, el numeral romano y el año.

Probablemente el autor que más aporta a estas emisiones es Mauricio Fernández Garza que junto con Gabriel Gómez Saborio en su obra «Monedas Particulares Mexicanas» (2018) explica:

A mediados del siglo XVIII el Español Agustín Coronas y Paredes, perteneciente al Santo Oficio de la Inquisición de Sevilla, después de su estadía en México propuso fabricar una moneda menuda oficial, en 1767 logró entrevistarse con el Rey Carlos III para explicarle sus motivos, el monarca acepto lo dicho, que se basaba en argumentos de perjuicio al pueblo mexicano por la variedad y restringido uso de los tlacos de tiendas y pulquerías.

El 11 de mayo de 1768 el marqués de Croix, Virrey de la Nueva España firmo el obedecimiento del Rey respecto a la anterior propuesta para la emisión de una moneda de cobre en la Nueva España, sin embargo, el Tribunal que se había formado para analizar la propuesta la rechazo en mayo de 1768, en este proceso la Casa de Moneda amonedo 8 monedas prueba de 1/16 de Real o pilones fechados en tal año, que finalmente no prospero. Las piezas fueron encomendadas al Superintendente de la Ceca Pedro Núñez de Villavicencio, quien también expreso su disgusto por tales monedas, siendo no viables por lo pequeño de la denominación, afirmo que con incomodas en peso, volumen, y el costo de la fabricación es elevado.

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1 grano, 1769, prueba, Carlos III (1759-88). Moneda subastada por Heritage Auctions, April 7 – 10, 2017, CCE World Coins & Ancient Coins Signature Auction – Chicago #305, lot #31039, sold for $3,525 USD.

Este segundo intento es bastante intrigante por su diseño, siete autores (que el autor ahora tenga documentado) han interpretado su propósito y motivo.

Primero, el numismático el historiador Dr. Ricardo de León Tallavas afirma que:

Un documento del 19 de diciembre de 1769 menciona que sería una moneda solo circulante en México, fabricándose en la Casa de Moneda de México en denominaciones de ½ grano y 1 grano, (6 granos equivalen a ½ real). El diseño ostenta un ave fénix, teniendo el propósito de simbolizar el renacimiento de la moneda de cobre, el resto del diseño representa que el ave deposita la moneda a tres canastos, reparte la moneda, quienes a su vez serían los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León, tales tres provincias encargaron tal moneda a la ceca, siendo así la primera moneda nacional producida a solicitud Mexicana. Cada territorio solicito 2,000 pesos de la moneda en ambas denominaciones. La leyendas en latín mencionan “sin mi reina el caos”, haciendo referencia a la necesidad de la moneda de cobre en baja denominación.

Esta misma aseveración es compartida por un segundo autor, Carlos Jara, en su texto del 2016 titulado «Notes on the Mexican Grano issues dated 1769», citando un documento del 24 de diciembre de 1769 localizado en el Archivo General de la Nación (Correspondencia de Virreyes, Vo. 16) por la cual el Virrey informa remitir 6 monedas muestra que buscaran retirar y reemplazar los tlacos y fichas locales no oficiales, el diseño y la denominación es la misma que ostentan las monedas conocidas. Más aun, confirma que estas piezas estarán limitadas en su circulación a Nueva España, Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León. Respecto al uso de «grano» se sugiere fue inspirado por la exitosa y aceptada moneda de cobre «grana» de los reinos de Nápoles y Sicilia, que en 1759 emitieron tales monedas por orden de Carlos III (mismo monarca reinante el momento de la fabricación de estas muestras)

En tercer lugar, la casa subastadora Stack´s & Bowers aporta la siguiente descripción para un ejemplar ofrecido en su Subasta de noviembre del 2015 en Baltimore, con el número de lote #39360, vendido por $3,055 USD.

Algunos autores sugieren estas monedas pudieron ser acuñadas para las Filipinas, otros en cambio señalan que no son pruebas sino una muy corta emisión de moneda circulante en México, respecto a esta última hipótesis se añade el terminado de la moneda (no característico para pruebas de tal época), bajo ese mismo orden de ideas, la entrada a la ceca de Tomas Francisco Prieto como superintendente (director) buscando uniformar emisiones en todas las cecas del nuevo mundo hubiera evitado la circulación de moneda local, como estas piezas. Ahora bien, respecto al diseño se brinda como hipótesis el águila como símbolo de México, y los tres globos inferiores el Nuevo Mundo, el Viejo Mundo y las Filipinas.

Adicionalmente, (cuatro referencia) en una nota sin autor dentro del Boletín No. 36 (julio a septiembre 1962) de la Sociedad Numismática de México se menciona lo siguiente respecto a estas monedas, para lo cual se cita textualmente:

En 1769 bajo el reinado de Carlos II se acuñaron en México monedas con la leyenda SINE ME REGNA FATISCUNT (sin mi los reinos se debilitan), en cobre y tienen en su anverso: el escudo de Castilla y León y Granada con escusón de la Casa Borbon, la leyenda CAROLUS III INDIAM REX y en centro a la izquierda el valor 1 o ½ . En su reverso el águila con alas desplegadas sobre un nopal y tres globos alrededor la leyenda SINE ME REGNA FATISCUNT, la fecha 1769 y dos veces la ceca de México.

Según Toribio Medina, se trata de monedas con valor de Un Real y Medio Real, la “G” significa “Grano”; y según el Sr. Dr. Pradeau se pueden tratar simplemente de muestras ya que las piezas conocidas tienen vestigios de haber circulado muy poco y respecto a la letra “G” duda que quiera decir “Grano”, pero si ello fuera, dice que entonces el valor de las piezas seria de Un Grano y Medio Grano o sea: UN CENTAVO y MEDIO CENTAVO, ya que explica que el valor de un tomín de tepuzque con 12 granos se fijo en el valor de un real de plata, por lo que un grano viene a ser aproximadamente un centavo.

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De 1569 a 1848 la Casa de Moneda de México se ubico en este edificio a lado de Palacio Nacional (calle Moneda) en el centro histórico de la Ciudad de México. Hoy en día es el Museo Nacional de las Culturas. (imágenes abril 2022)

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Patio interior. 

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Si bien el museo no es de Numismática conserva una pequeña exposición con los antecedentes y primeras funciones del edificio.

Otra teoría, es que el medio grano es el último divisor del peso de Tepuzque. Su emisión podría reemplazar a menor coste el medio real, no siendo negocio para la falsificación. (Cano, 2021)

Un quinto autor, más contemporáneo, Adolfo Ruiz Calleja agrega:

Existe un documento del 24 de diciembre de 1769 que habla de la emisión en México de seis monedas de cobre de acuerdo con la Real Pragmática del 27 de Octubre de 1767. Estos documentos describen unas monedas llamadas «granos» y «medios granos» que encajan muy bien con las presentes.

Tenemos que son monedas acuñadas en México de acuerdo con las ordenanzas de una pragmática. Es decir, no se trata de pruebas como algunos autores pensaban hace años. De hecho, sería raro que hubiese pruebas numismáticas acuñadas en México, pues en época de Carlos III solían forjarse en Madrid. También apunta en esta dirección el hecho de que todos los ejemplares, salvo dos, presentan claros signos de haber circulado (una y dos). Esto no tendría sentido si fuesen pruebas numismáticas.

El valor de estas monedas era «un grano» y «medio grano». Este «grano» se pretendía emitir para sustituir al tlaco, monedillas de cobre que equivalían a un octavo de real. El grano equivalía a 1/12 de real y sólo podía circular por Nueva España.

Otro aspecto que llama mucho la atención es el motivo del anverso. Este águila recuerda a la representación del águila sobre el nopal tan propia de la numismática mexicana posterior a su independencia. Pero en las monedas de grano y medio grano el águila no aparece sobre un nopal sino sobre tres esferas. Estas esferas son semejantes a las que aparecen en los columnarios como una representación del orbe bajo dominio español. Por lo tanto, el águila más que ser un símbolo de México sería una símbolo del Rey. Buscando mantener a los distintos reinos de la monarquía hispánica unidos

Estas monedas se emitieron la Nochebuena de 1769. En 1770 hubo una homogeneización de las emisiones en las distintas cecas españolas llevada a cabo por Tomás Francisco Prieto. Esto explica por qué se forjaron tan pocos ejemplares.

Más aun, el sexto autor, Neil Utberg en su obra de 1965 Numismatic Sidelines of Mexico, cita a José Toribio Media y Ramón Vidal Quadras, aseverando el diseño es un águila sobre una planta de cactus, su objetivo no fue para la circulación, en cambio sugiere se crearon por estudiantes en escuelas de grabado y manejo de metales para demostrar su manejo del grabado y labración de metales, como muestras, parecido a varias medallas del siglo XIX. A. F. Pradeau confirma tal hipótesis. 

Empero, el mismo autor agrega una segunda hipótesis, que quizá estas monedas se destinaron para su uso en las Filipinas, siendo que este territorio solicitó en tal época remesas (situados) de moneda a México.  Esta misma teoría es apoyada por un sexto autor, Mauricio Fernández Garza y Gabriel Gómez Saborio en su obra del 2018.

Por último, un séptimo autor, el experimentado numismático Kent Ponterio en un artículo del 2013 titulado: «Spanish Colonial Copper Coinage of the Mexico City Mint» señala:

La posible razón de estas monedas esta en que el Rey Carlos III contrato a Tomás Francisco Prieto para unificar todas las monedas en todas las cecas Indianas, Prieto realizo el grabado de los nuevos cuños y remitió modelos y pruebas unifasicas fechadas en 1770 a todas las casas de moneda, en todas las denominaciones, así como herramentales de acuñación. Este motivo de uniformar la moneda puede ser la razón para la existencia de estas monedas, solo un año atrás de la creación de las diversas de 1770. Por lo que, más que pruebas, pudo haber sido un intento de moneda de circulación.

Ahora bien, en cuanto al diseño del pájaro y los tres globos, puede ser que represente la influencia Española en la vieja España (Europa), la Nueva España (virreinatos en América) y la España Oriental (Filipinas).

En ese mismo orden de ideas, un tercer intento se tiene registrado en 1793, siendo que el Conde de Revillagigedo, Virrey de la Nueva España comunicaba al Rey Carlos IV la necesidad de tener una moneda de cobre fraccionaria, explicando esto podría hacer prosperar al comercio, no tuvo mayor resultado la petición. Incluso, al año siguiente,  el Virrey Revillagigedo exige se tenga mayor conocimiento de química y metalurgia en la Casa de Moneda, exhortando al Tribunal de Minería instruya al respecto.}

Más allá de todos esas propuestas, el razonamiento utilizado en la época era que la circulación de moneda de oro y plata daba estabilidad económica al reino, mientras que, si se optaba por introducir la moneda de cobre se producirían alzas de precios en las mercancías, alzas en los salarios de los criados, en los jornales de los operarios y en el pago por mercancías. (Quiroz, 2021)

Para mayor abundamiento sobre el expediente de Agustín Coronas quien propone y presenta dibujos de estas monedas véase el articulo «Los dibujos para el proyecto de moneda menuda de cobre en México en la representación de Agustín de Coronas» autoría de Pedro Cano Borrego, publicado en «El Boletín Numismático» Vol. XXXV, No. 272, Año 2021 de la Sociedad Numismática de México. CLICK AQUÍ. 

3.- Las cuartillas de real en el epilogo de la vida colonial Mexicana.

De los tres tipos de monedas de este valor generados en la vida colonial fue el segundo el definitivamente más exitoso, aunque con sus complicaciones. Todo se originó con la Real Orden del 30 de abril de 1789, durante el reinado de Carlos IV, tal bando autorizaba la acuñación de monedas de ¼ de Real de cuartillo. Sin embargo, este no sería publicado en México hasta 1794.

Segundo cuartillo

Segundo Tipo: 1/4 Real México, Carlos IV, 1796, 12mm. 

El 3 de marzo de 1794 el Conde de Revillagigedo mencionaba que los vasallos llevaban mucho tiempo deseando la denominación de cuartillos, además añadía que  la moneda menuda tiene mayor influencia sobre el comercio interior del Reino, el cual no puede pasar sin ella, y así no habiéndola de cobre en estos dominios ha sido necesario que los tenderos hayan inventado y forjado a su modo y de diferentes materias ciertas clases de “tlacos”. La nueva denominación vendría a proporcionar alivio por los excesivos cambios de valor de dichas monedas populares.

Cabe destacar que desde la Real Orden del 18 de agosto de 1790 el Rey Carlos IV, solicitó informes a los funcionarios de las casas de moneda sobre la conveniencia acuñar moneda de cobre, ante la necesidad de moneda menuda, el dictamen fue adverso en general, aunque se reafirmó la recomendación para sí fabricar monedas de ¼ de Real, como desde 1789 se había planificado.

1789

Herramental para producción de punzones de moneda de cuartillo, ceca Madrid, 1789, grabador Sepulveda.

Respecto a la demora en iniciar las acuñaciones, fue el 16 de abril de 1793 cuando la Casa de Moneda comunicó al Fiscal de la Real Hacienda (ante su solicitud) que no se había acuñado hasta ese momento cuartillos en México ya que “no se halla tal edicto (el de 1789)”, sin embargo en base a lo vertido líneas atrás puede ser que la verdadera razón haya sido retardar lo más posible la acuñación de estas monedas, por la poca rentabilidad que sería para algunos grupos, se tiene documentación que relata la emisión de estas monedas causaría pobreza y miseria, inconvenientes y perjuicios, por los siguientes motivos:

  • Las limosnas al mendigo y a la Iglesia que para la gente de escasos recursos es de ½ Real, pasaría a ser íntima con monedas de más bajo valor.
  • El comercio menor se vería afectado al dar de cambio los usureros distintas clases de monedas de bajo valor.
  • Ya existe suficiente moneda menuda, con el ½ Real es suficiente.
  • La dificultad técnica en acuñar moneda de diámetros tan reducidos, así como el alto costo de fabricación.

Todos los anteriores argumentos resultan falsos en la práctica, quizá con excepción del último.

En México no se acuñan las monedas hasta 1796, aunque la documentación de la época indica que para 1794 ya se habían remitido troqueles, matrices y pruebas en estaño a la Casa de Moneda de México.

Documento cuartillos A2

Bando del 3 de Marzo de 1794 donde se comunica y ordena la acuñación de las nuevas monedas de 1/4 de Real en México. (Archivo General de la Nación, divulgación con uso educativo, sin fines de lucro)

Relevante mencionar que otras Casas de Moneda dieron cumplimiento a la Real Cedula de 1789 a la brevedad:

  • Guatemala: Acuña cuartillos del Castillo y León de 1796 a 1808, (su primer año tuvo un tiraje de 315, 000 piezas.)
  • Lima: Acuña cuartillos «De Busto» de 1792 a 1795 y del Castillo y León de 1794 a 1808.
  • Potosí: Acuña cuartillos del Castillo y León sin fecha en 1794 y 1795, de 1796 a 1808 fechados.
  • Santiago: Acuña cuartillos «De Busto» de 1790 a 1792 y del Castillo y León de 1792 a 1808. (1792 y 1793 muy burdo, con diseños diferentes).
  • Santa Fe de Nuevo Reino: No fechados con «cola de león hacia dentro y hacia fuera» y cuartillos del Castillo y León fechados de 1796 a 1808.
  • México: Acuña cuartillos del Castillo y León de 1796 a 1808.

Para un estudio preliminar de las amonedaciones de cuartillos en otras cecas se invita a consultar el artículo 1/4 de real o cuartillo CLICK AQUÍ.

La emisión de esta serie de monedas prevaleció en dos distintos reinados, Carlos IV: 1796 a 1808  y Fernando VII: 1808 a 1816 (se conoce una prueba de 1811 en cobre, así mismo se sabe del cono monetario de pruebas del cambio de cuño de 1772 que España remitió a las cecas de ultramar sin ceca, denominación ni ensayador, siendo modelos unifasicos de lamina en latón obra del grabados Tomás Francisco Prieto, aunque la denominación de 1/4 de Real es la única sin confirmar)

Segundo cuartillo2

Segundo Tipo: 1/4 Real México, Fernando VII, 1816, 12mm. 

¿México acuñó esta clase de moneda antes de 1796?

El 12 de febrero de 1793 se comunicaba a la Real Orden de Aranjuez él envió de tres cajones de troqueles con las matrices de dos castillos y dos leones y sus grafilas y dos muestras en plata y 8 en estaño, todo correspondiente a la nueva moneda de quartillo mandada a labrar en estos dominios por orden del 30 de abril de 1789.

El 2 de abril de 1794 se menciona en una “Nota de las cantidades remitidas” sobre moneda de cuartilla, habiendo solo 960 pesos en el territorio, 30,720 piezas, dividido en Veracruz, Puebla, Valladolid, Guanajuato y Zacatecas, por lo cual continua la creencia que pueden haberse acuñado cuartillas tan siquiera en 1794 y 1795 (siendo que hasta la fecha el primer año documentado es 1796).

En 1800 del total de acuñaciones en plata el cuartillo de Real represento en la ceca de México un 6.12% del total amonedado, para 1802 será un 3.02%.

La única aseveración que hasta la fecha se tiene es que las cecas que produjeron cuartillos anepigrafes (sin ceca, ni denominación) han sido identificados para las cecas de Nuevo Reino (Colombia), en Santiago de Chile, Guatemala y en Potosí (Bolivia). La ceca Chilena fecho esta moneda desde 1792 y Santa Fé de Nuevo Reino (Colombia) fue la primera en fabricarlos.

Respecto a estas casas de moneda, ¿Cómo se identifica la ceca de la moneda menuda al carecer de año y marca?, hay dos maneras:

  1. Por la coincidencia lógica en los punzones (Castillo y León) del 1/4 de Real con la demás moneda circulante del periodo, la siguiente imagen lo demuestra:

Cuartillo

También existen otras particularidades distintivas por ceca, ejemplo de ellos Guatemala acuñó cuartillos con canto acordonado o de cordoncillo, al igual que Potosí (Bolivia), la impronta del Castillo en la ceca de Santiago (Chile) se encuentra con «castillo chico o delgado» y «castillo grande o grueso» (el tradicional), entre otras características de cada casa de moneda.

       2. Por la legislación, bandos, edictos u ordenanzas, ejemplo de ello es el decreto del 20 de enero de 1794 y del 30 de agosto de 1795 emitidos por el Virrey Pedro Melo en el cual se hace mención de los cuartillos epígrafes de la ceca de Potosí en Bolivia.

En subastas numismáticas se ha señalado que los cuartillos sin marca de ceca se elaborarón en un principio con tal hechura para circular libremente por todo el Imperio Colonial Español en las Américas.

Ahora bien, ¿respecto a las evidencia de producción de moneda menuda en México antes de 1796?, algunos autores mencionan las siguientes teorías respecto a las probables y faltantes monedas de ese bienio:

  • Hipótesis 1: Existen cuartillos fechados (en México de 1796 a 1816), y no fechados, por lo que puede sean estas monedas las troqueladas en 1794 y 1795 en México, lo anterior a la sazón que el 30 de agosto de 1795 se publica Real Decreto para evitar la falsificación de la moneda (prevaleciente en el Reino de Guatemala), ahora se ordenaba añadir nuevas medidas de seguridad en cuanto a certeza en el peso de la moneda, agregar ceca, año y valor, sin necesidad de nuevas matrices, en todas las cecas.
Quinto cuartillo

Segundo Tipo: 1/4 Real , Nuevo Reino, Colombia  (1756-1772).

  • Hipótesis 2: El Sr. Miguel L. Muñoz cita al Dr. Alberto F. Pradeau como el primer tratadista en la “teoría de Filipinas”, aunque haciendo la crítica de que no mencionar su fuente, la reproducción de tal aseveración continuaría en las siguientes décadas, fomentada en parte a que Filipinas solicitó moneda a la Casa de Moneda de México en 1769 y 1770 (décadas antes de estas cuartillas), puede que estas monedas sean realmente acuñadas en Colombia (aunque a México fue el pedido), por la comunicación del 16 de diciembre de 1769, solicitando 6,000 pesos o 192,000 piezas . Se tiene la teoría que las monedas sin fecha ni ceca fueron acuñadas en México para las Filipinas, aunque esto podría contradecir la orden del 30 de abril de 1789 respecto a la prohibición de extraer de América moneda de bajas denominaciones, aunque quizá el presunto envió a Filipinas se proyectó como una remesa oficial a otro reinado. Aun así, al igual que en el anterior planteamiento se adjudica las monedas no fechadas a los años de 1794 y 1795, (y quizá los subsecuentes al haber continuado las emisiones destinadas a otro territorio español).

Abonando sobre esta misma teoría la investigadora del Banco de México, Elza Lizalde Chávez relata lo siguiente:

Las minúsculas cuartillas de plata puestas en circulación a partir de 1796 fue uno de tantos intentos por solventar la falta de moneda fraccionaria, cuya necesidad había hecho proliferar desde principios de ese siglo o finales del XVII la circulación de señales particulares conocidas como tlacos, cuya utilización arraigó tanto, que no sólo incidía perjudicialmente la economía del virreinato, sino que se prestaba a innumerables abusos cometidos entre las capas más empobrecidas de la población. Orozco y Berra afirma las hay de dos clases, unas tienen por una cara un león, y por la otra un castillo, sin leyenda ni fecha, las otras a la derecha del castillo, tienen la M con la o encima (México) a la izquierda ¼ valor de la moneda y debajo el año de acuñación. […] en cuanto al otro tipo, parecer ser la autorizada en 1769 por Carlos III a petición de Filipinas, colonia administrada por el Virreinato de la Nueva España y receptáculo de la plata mexicana, que a través del famoso Galeón de Manila se difundía por todo el Oriente y, por ende, la suerte de la circulación monetaria de ese archipiélago corría paralela con México, ocasionándose los mismos fenómenos, entre estos el de la falta de moneda fraccionaria de cobre.

Al respecto, un dato sorprendente nos aporta Angelita Legarda, en su libro “Piloncitos to Pesos” en la cual confirma el arribo de los tlacos mexicanos a esa lejana isla del Pacífico en sus propias flotas “que cargaban plata y frailes” como dinero de bolsillo de la tripulación, pero desde luego los filipinos, si no copiaron los tlacos mexicanos, hicieron los propios, llamados “barillas”, palabra que significa “cambio pequeño”.

Si bien las dos anteriores son hipótesis que algunos autores desacreditan por falta de documentación sólida en la Numismática latinoamericana se han llegado a atribuir cecas a cuartillos sin fechas por opiniones mayoritariamente aceptadas, aunque sin fundamento, especulaciones tomadas en cuenta sin investigación o prueba concluyente, ejemplo de ellos son los supuestos cuartillos aludidos a la ceca de La Rioja (Argentina), ¿en México se tendrá la misma situación?

Si bien es cierto en España se deseaba la Casa de Moneda de México acuñará esta pequeña moneda desde 1794, más la ceca no remite información de esto dos años después, la evidencia de circulación de moneda de 1/4 de Real antes de 1796 obedece probablemente al comercio, cuartillos anepigrafes de otras cecas pudieron circular en tierras de la Nueva España, (lo cual guarda conexidad con el bando del 4 de mayo de 1754 donde se dispone que en los territorios de Ultramar solo circulen las monedas acuñadas por sus propias cecas),  adicionalmente en cuanto a la legislación, los decretos que mencionan su troquelación son reafirmados con uno nuevo bajo el mismo sentido a los pocos meses después, ¿por qué confirmar una orden ya girada?, parece ser porque el bando no había sido ejecutado, si se llegarón a acuñar en México antes de 1796 habrá sido por un periodo muy reducido y poco probable.

C

Lamina de bronce con golpes de acuñación de cuartillos ceca Mo, fabricación moderna. (Colección particular Ricardo de Leon Tallavas). 

En el último cuarto del siglo XX durante la clausura y apertura de fabricas de Moneda en México, Apartado (detiene amonedaciones en 1992 y grabado de herramentales en el 2005), Legaria (apertura en 1970, clausura en 1999), San Luis Potosí (1983 a la fecha), se retroquelaron con los cuños originales múltiples monedas, como el Columnario de 1732. Uno de estos especímenes modernos son los cuartillos anepigrafes, de los cuales se conocen piezas de 1806 ceca Mo en cuproniquel (CuNi) si bien son piezas escasas, su coleccionismo no debe ser como objetos de época. Así también existen laminas en bronce con múltiples golpes de acuñación, como la mostrada en la fotografia.

El numismático e historiador Ricardo de León Tallavas asegura que estos cuartillos no se troquelaron en México desde su orden en 1789 ya que la denominación era despreciada, tanto por el público por su pequeño tamaño, como por quienes lo hacían, por su problemática y reducida hechura, su producción obedecía a necesidades locales, su circulación tuvo poca penetración, su tardía producción se realizo ya que no se podía obstaculizar y retrasar más la producción, más México no los deseaba. Ademas, señala la existencia de cuartillos anepigrafes ceca Mo en 1794 y 1795.

Se han registrado múltiples variedades de fecha en los cuartillos de México, ademas de las «fechas limpias» se pueden encontrar:

  • 1797/87
  • 1798/7
  • 1799/8/7
  • 1799/8
  • 1800/791
  • 1801/0
  • 1805/4
  • 1806/5
  • 1807/797

A pesar de lo anterior, el autor José Enrique Covarrubias señala que “la emisión de cuartillas de plata (1/4 real) realizada por orden de Revillagigedo en 1794 no solucionó el problema de la falta de una moneda fraccionaria de valor respaldado plenamente por el rey”

Para conocer el proceso de acuñación de la Casa de Moneda de México en esta época CLICK AQUÍ. 

4.- El fin de los cuartillos en México.

En México la acuñación de esta moneda menuda cesa en 1816, en otros territorios hasta la segunda década del siglo XIX, como Guatemala en 1822, las pequeñas monedas con un diámetro de 12mm, un peso de 0.81 a 0.84 gramos en plata de ley 0.896 enfrentaron varios factores para marcar su fin:

  • El movimiento de insurgencia iniciado en México para 1810.
  • Para 1796 la Casa de Moneda de México acuñaba 24, 346,033 millones de pesos en moneda de plata, para 1816 ese monto se había reducido a 8,315,616 millones de pesos, obedeciendo a la apertura de Casas de Moneda en el interior de la Nueva España, así como el problema de transportar plata en los ya peligrosos caminos hacia la metrópoli.
  • La autorización de moneda menuda en cobre, fomentado por el ascendente costo en amonedar cuartilla de plata. El 23 de agosto de 1814 (otros autores mencionan el 28 de marzo de 1814), el virrey Calleja –sin haber consultado en Madrid y por propia iniciativa- ordenaba la fabricación de la moneda de cobre (en 2/4, 1/4 y 1/8 de real) para evitar la usura y ruinoso giro de los signos arbitrarios llamados comúnmente «tlacos», «señales» y «pilones». Se buscaba luchar contra una circulación mezquina y establecer una moneda asegurando a todas las clases del Estado los cortos intereses de la economía doméstica. La moneda de cobre de tipo fiduciaria sustituyo a la cuartilla.

Año

Monto de acuñación total, todas las denominaciones en cobre, cantidad acumulada en pesos.

1814 103,555
1815 101,356
1816 125,281
1821 12,500 (12,700 otros autores).
Total: 342,692 pesos.

Su implementación se considero desde el siglo XVIII, el tratadista José Enrique Covarrubias comenta el porque de las dificultades de introducir una moneda menuda de cobre como circulante:

“Si bien los males ocasionados por el uso de tlacos existían desde fechas tempranas del periodo colonial, sólo a mediados del siglo XVIII comienzan a ser motivo de una discusión continua, al grado de incitar a las máximas autoridades del imperio español a una consideración profunda de las mismos. Alrededor de 1760, se integran expedientes y se publican ordenamientos definidos sobre las condiciones de circulación de los citados tlacos. Las ordenanzas para el régimen de tenderos y tiendas de pulpería, lo mismo que la ya citada petición de Coronas y Paredes, datan aproximadamente de esos años. La intención final de la representación de Coronas al rey no es otra que la de solicitar una acuñación oficial de moneda de cobre que ponga término a las granjerías realizadas por los tenderos al dar el vuelto y aceptar empeños. La propuesta, sin embargo, topó con la oposición del poderoso Consulado de Comerciantes de la Ciudad de México, renuente a toda iniciativa sobre un vellón respaldado por el rey. Para el gran comercio una acuñación masiva de cobre representaba evidentemente el riesgo de tener que admitir la moneda de cobre en alguna de sus fases comerciales y ver desarticuladas las vías por las que desde tanto tiempo atrás concentraba el circulante de plata”.

El mismo autor agrega más delante sobre las dificultades técnicas en labrar cobre:

“Una de las características fundamentales (en acuñar cobre) fue la falta de técnicas adecuadas para la fundición y sobre todo la afinación de ese metal […] los trabajadores de las minas de cobre de la zona michoacana no se caracterizaron por un espíritu innovador respecto a tales labores […] el cobre es un metal que se presenta en muy diversas cualidades y que a menudo requiere ser debidamente afinado para tenerlo en su presentación más pura posible, el cobre novohispano era de baja calidad”.

Más aun, respecto a estas labraciones en cobre, -las últimas del México colonial-, cobra relevancia lo expuesto en el artículo «Vicisitudes de la Moneda de Cobre 1536-1861″ a cargo del Dr. Luis Gómez Wulschner, publicado en El Boletín Numismático No. 225 (octubre-diciembre 2009), donde se comenta lo siguiente:

En 1814 por ordenes del Virrey Félix María Calleja se acuña cobre para subsanar la anarquía que imperaba en aquellos tiempos con relación a la moneda con menor valor de medio real. Además, para poder un orden monetario, toda vez que abundaban las emisiones particulares, de Ayuntamientos, falsificaciones, etc.

En esta ocasión la denominación no fue expresada en maravedíes, sino de acuerdo con el valor que el pueblo estaba acostumbrado a manejar, “pero sin darles otros nombres que los que quedan asentados”. Es así como se acuñaron monedas en tres valores: dos cuartos, un cuarto y un ochavo, equivalentes a un cuarto, un octavo y un dieciseisavo de real respectivamente. La intención era la de extinguir el nombre de tlacos y pilones.

Las nuevas monedas de cobre, emitidas por el gobierno virreinal, circularon en términos generales de 1814 a 1821; no obstante, se tiene bien documentado que siguieron en uso hasta cuando menos los primeros años de la década siguiente.

Tercer cuartillo

Tercer tipo: 2/4 de Tlaco (1/4 Real), Fernando VII, 1814, 11mm

Bajo ese mismo orden de ideas,  la moneda de cobre emitida por el Virrey Calleja en las postrimeras del Virreinato vale la pena añadir que tales piezas se emitieron para ser moneda municipal en la Ciudad de México únicamente, no de circulación nacional, el bando que las expidió ordenaba su devaluación automática al 50% de su valor, por tal razón las denominaciones son poco empleadas, como 2/4 de real.

Adicionalmente, para mediados de 1814 las fuerzas insurgentes esparcieron rumores y propaganda de que el Gobierno Virreinal con la nueva emisión de cobre estaría intentando remover todo el oro y plata de circulación para inundar todo  de cobre sin valor. 

Su diseño fue un híbrido de dos monedas ya existentes, por un lado la proclama de 1808 en alusión a Fernando VII y por el otro lado un 8 maravedis de la ceca Segovia, la siguiente imagen lo explica. En cuanto al diseño ornamentado del reverso fue creado originalmente en 1770 por el grabador Tomas Francisco Prieto, junto con el cono monetario «De Busto» (circulante desde 1772), las monedas de cobre serían labradas solo en la península en Segovia.

DISEÑO

  • El sabotaje a los cuartillos, aunque principalmente en los últimos años del siglo XVIII. Los comerciantes saboteaban los cuartillos al no recibirlos, o en caso de hacerlo ya no daban “pilon” al cliente, al momento de haber transacciones con fracciones para las cuales no existe moneda, lo cual es usura, la gente argumento que la perdida de este supuesto beneficio fue por las cuartillas. Adicionalmente los tlacos de ¼ de real existentes pasaban a ser retirados del circulante, esto afectaba al tendero ya que el entregaba su moneda por ¼ de real pero la recibía a 1/8 o valor menor, con los cuartillos esta práctica desaparecería.

En su diseño Llevan en el anverso dos letras F entrelazadas con “VII” en centro bajo una corona real, todo ello entre M y el valor, la leyenda “FERDIN-VII-D-G-HISP-REX” (Fernando VII por la gracia de Dios Rey de España”, debajo del año. En el reverso se muestra dentro de una corona de laurel una cruz flordelisada con el escudo borbónico en el centro y cantoneada de castillos y leones.

Estas monedas a pesar de su propósito original nunca lograron erradicar el nombre de tlaco o pilón, ni eliminar los tlacos de circulación; se estima que estas monedas circularon hasta 1840, cuando fueron amortizadas por el Presidente Antonio López de Santa Anna.

Empero, los tlacos no fueron el único circulante ante la falta de moneda menuda, ni tampoco una respuesta a presunta escasez de moneda, en cambio solo fue una respuesta a fraccionar moneda de plata, no porque esta no se tuviera Enriqueta Quiroz (2006) desarrolla que:

A lo largo del siglo XVIII se estableció un sistema aparentemente invariable de precios, consistía en reducir o aumentar las cantidades del producto por el valor en moneda establecido, es decir, los precios de mercancías se fijaban en ½ o 1 Real, la cantidad entregada variaba, por ejemplo, en 1730 con 1 Real se compran 3.8 kilos de maíz, en 1799 con esa misma cantidad de dinero 2.3 kilos alcanzan.

En general, las cantidades fijadas por el abasto eran bastante generosas, lo que provocaba que la gente quisiera comprar menos cantidad que la regulada por medio real. Entonces surgía el problema con el cambio: el vendedor no podía dar “vuelto”, al menos con moneda de plata. Este problema ha sido interpretado por muchos autores como el resultado de una escasez de circulante, o de una escasez de moneda menuda. Pero no es que hubiera insuficiencia de moneda pequeña, es que realmente no existían dentro del sistema numerario, monedas de plata de tan ínfimos valores como para ajustar el cambio.

Se sabe que el problema era solucionado en la época y desde siglos atrás con el uso de cacaos y tlacos, que no surgieron a causa de una escasez de circulante, sino por la necesidad de fraccionar la moneda menuda.  Se sabe que medio real pudo llegar a valer entre 80 y 100 granos de cacao.

Para conocer la historia económica de la Nueva España ligada a la moneda a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX CLICK AQUÍ

Cuartillos en Mexico

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